CICLO HIDROLOGICO
El ciclo hidrológico es un ejemplo del flujo de energía en los procesos terrestres, en los cuales el agua se halla en constante movimiento gracias a la acción del calor del Sol y a la fuerza de gravedad.
Debido a los movimientos convectivos del agua marina, las moléculas sumergidas en la profundidad del mar ascienden hasta la superficie. La temperatura del agua aumenta progresivamente su energía, hasta que el contacto directo con los rayos solares permite que las moléculas del agua puedan evaporarse.
Los vientos las llevan hacia latitudes mayores y un constante ascenso, hasta que, algunos kilómetros más arriba, la pérdida de calor las detenga y propicie la condensación con otras moléculas para formar gotas de agua o minúsculos cristales de hielo. Millones de esas gotas o cristales dan origen poco a poco a nubes.
Nuevos descensos de temperatura por contacto con corrientes frías, multiplican la fusión de gotas o cristales de hielo y provocan así la precipitación por efecto de la gravedad originando lluvias y nevadas.
La evaporación depende principalmente de la provisión de energía que suministra el Sol y depende de la presión atmosférica, de la temperatura y de las corrientes de aire.
La condensación se origina por el enfriamiento del aire saturado de vapor de agua. Los movimientos ascendentes y descendentes del aire junto con la provisión de agua regulas en gran parte la condensación atmosférica. Evidentemente que la condensación es esencial en la formación de las nubes.
Debido a los movimientos convectivos del agua marina, las moléculas sumergidas en la profundidad del mar ascienden hasta la superficie. La temperatura del agua aumenta progresivamente su energía, hasta que el contacto directo con los rayos solares permite que las moléculas del agua puedan evaporarse.
Los vientos las llevan hacia latitudes mayores y un constante ascenso, hasta que, algunos kilómetros más arriba, la pérdida de calor las detenga y propicie la condensación con otras moléculas para formar gotas de agua o minúsculos cristales de hielo. Millones de esas gotas o cristales dan origen poco a poco a nubes.
Nuevos descensos de temperatura por contacto con corrientes frías, multiplican la fusión de gotas o cristales de hielo y provocan así la precipitación por efecto de la gravedad originando lluvias y nevadas.
La evaporación depende principalmente de la provisión de energía que suministra el Sol y depende de la presión atmosférica, de la temperatura y de las corrientes de aire.
La condensación se origina por el enfriamiento del aire saturado de vapor de agua. Los movimientos ascendentes y descendentes del aire junto con la provisión de agua regulas en gran parte la condensación atmosférica. Evidentemente que la condensación es esencial en la formación de las nubes.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario